
Club Bolívar
02/12/2013 | El Diario
Líderes. Treinta y siete puntos en diecinueve jornadas. A tres partidos para ver una nueva estrella en el escudo que representaría el título diecinueve. Pues sí, Bolívar sigue en la punta, ahora, líder en solitario. Esta vez, Juan Carlos Arce fue el encargado de señalar la ruta de la victoria, logrando que su equipo goleara, pero, no convenciera. Decimos “sin convencer”, porque el equipo, por un motivo u otro, se queda corto de recursos colectivos para superar sistemáticamente a sus rivales.
Las claves del partido se condensaron en dos jugadas protagonizadas por Arce. Dos vivezas individuales fueron suficiente para superar el conocido planteamiento Aurorista, ese pan de cada día de los visitantes cuando juegan en el Hernando Siles: edificar dos murallas de cuatro, un hombre como punta de lanza (Roberto Gamarra) y soñar con alcanzar los noventa minutos con el marcador en cero. Pero, esta estrategia sufrió su primera grieta en el minuto once, cuando Arce marcó de cabeza tras una gran licencia de la defensa cochabambina.
Bolívar estaba, otra vez, con el marcador arriba antes del cuarto de hora. Pero, los celestes repitieron vicios. Tras la ventaja, fueron cuarenta y cinco minutos donde naufragaron en un mar de dudas, lagunas mentales en la creación de fútbol, más una última línea que no ha hecho pie en todo el campeonato. Sembraron varios miedos en el hincha celeste. La fragilidad en la zaga y la carencia de ideas en la ofensiva, parecen no preocupar al estratega español, que en su última declaración afirmó que los celestes gozan de una filosofía que no se vio ayer.
Hasta el minuto cincuenta y seis, la balanza se había inclinado a favor de la visita. Pero definitivamente, la academia aprovechó la ingenuidad y los yerros en la definición del Equipo del Pueblo. El gol que liquidó el encuentro llegó tras una jugada un saque de banda. Moya habilitó a Arce, quien esperaba adelantado para enviar un centro a Ferreira, que sólo la empujó de cabeza, para aumentar el marcador. Ahí se terminó cualquier aspiración de Aurora por empatar el cotejo. Los dos goles de Luis Gutiérrez (66’) y Jaime Arrascaita (88’), fueron aditamentos que maquillaron la victoria celeste, aunque deberíamos resaltar el gol del juvenil, por la gran fractura en la definición.
Entonces, ¿por qué no convenció si el equipo goleó? De entrada, porque el cuadro dirigido por el español sigue dependiendo de brillanteces individuales y no de acciones colectivas. En defensa, la Academia regala mucho y, si no es evidente este defecto, es gracias a la ineficacia del rival. Está muy claro, ningún equipo del mundo mantiene una misma intensidad durante los noventa minutos, pero los celestes pierden juego por tramos muy largos, dando oportunidad al rival. Lateralizar el futbol abusando de Callejón o Arrascaita, ha puesto al equipo en un cuadro previsible e insustancial. Ayer, Bolívar no sufrió más de lo permitido, pero, si quiere consolidar el obsesionado bi-campeonato, debe respaldarse en un juego en conjunto, si es que no quiere verse en ruinas al final del campeonato; porque un Tigre está al acecho.
“Las opiniones.. expresadas en esta noticia son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de bolivar.com.bo”
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