"El Doctor Mario Rojas marcó un estilo inolvidable en Bolívar"

Javier Ortuño habla del clásico paceño:

03/12/2011 | ERBOL COMUNICACIONES

Vino del norte de la Argentina y se sintió como en casa, tal vez porque entre ese norte argentino y el altiplano boliviano no hay mucha diferencia.

Lo que sí quedó marcado para siempre fue el estilo, que hoy sería poco menos que para infartar a los hinchas, porque Mario Rojas pocas veces "reventó" la pelota contra las tribunas y, por el contrario, era capaz de salir gambeteando adversarios desde el área chica, después de haber parado una pelota con el pecho, tras la ejecución de un córner. Para los días de fútbol que corren hoy, lo descrito hasta parece inverosímil.

"Era un jugador cuya capacidad lo llevó a vestir la camiseta de la selección nacional y allí demostró de qué material estaba hecho", dice el ex dirigente de Bolívar, Javier Ortuño, quien asegura haberlo visto en las mejores jornadas de clásicos.

"Lo apodaron como el Doctor porque su juego era elegante y doctoral, si acaso se puede decir eso", comentó Ortuño al ser consultado por Erbol, acerca de lo que fue para los celestes la presencia de Rojas.

Ortuño comenta que el jujeño llegó al país junto a jugadores de mucho talento, que le dieron un estilo a la Academia durante años: Taritolay, Kairukz, Álvarez, entre otros, formaron parte de ese plantel que se completaba con Herbas, Costas, Rada, Villarreal, Cayo y Galarza en el arco, Arturo, el hermano mayor de Luis.

"Fue un equipo muy valioso para Bolívar, dio muchísimas satisfacciones y sacó varios títulos paceños y mantuvo, para suerte nuestra, la alegría de ganar los clásicos casi siempre, sentando una supremacía que se mantiene hasta hoy", dijo Ortuño, quien volvería a la dirigencia celeste en la próxima gestión, de acuerdo con todo lo que se conoce.

Mario Rojas estuvo a la altura de los mejores marcadores centrales que el país ha tenido a lo largo de su historia. En Bolívar era clásico verlo con la camiseta número 5, convertido en el líbero que entregaba seguridad a toda la defensa.

Contra lo que dicta la táctica de hoy, Rojas no entregaba el balón a un compañero que estuviera en la zona lateral, él iba por el medio, dejando regados rivales en el camino, y cuando ya estaba solo, sin marca, recién entrega la pelota a un compañero.

 

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