He pasado cosas peores

Jhasmani Campos

22/08/2011 | EL DEBER

Jhasmani Campos vive un presente distinto al soñado. Llegó a Bolívar un miércoles, lo presentaron en una conferencia de prensa con bombos y platillos y al tercer día de entrenamiento un disco de 20 kilos hizo astillas el dedo meñique de su mano izquierda, la que más usa. Hoy, recuperándose del trauma y de la operación a la que fue sometido en Santiago de Chile, el flamante refuerzo de la academia paceña está convencido de que Dios lo está poniendo a prueba y que no descansará hasta lograr todos sus sueños.

- ¿Lo peor ya pasó?
- Por suerte, la operación para salvar el dedo quedó atrás, ahora me siento mejor y con ganas de recuperarme, con paciencia, porque el dedo todavía está delicado y con tres agujas que lo están sosteniendo. Es complicada la recuperación, pero con la ayuda de Dios todo va a ser rápido.

- ¿Fue el momento más difícil de tu vida?
- He pasado peores cosas. El hecho que marcó profundamente mi vida fue el fallecimiento de mi madre, cuando yo tenía 15 años. Eso me golpeó mucho, en cambio este accidente lo tomo como una prueba de Dios, algo que vino de arriba. Al principio pensaba que era mala suerte, pero después reflexioné y llegué a la conclusión de que Dios me está poniendo a prueba, y que tengo que aprender de ella.

- ¿Es verdad que necesitabas ayuda sicológica para superar esto?
- Siendo sincero, no necesité. Bolívar quería ponerme a disposición un sicólogo porque la lesión fue muy fuerte, grave, pero yo me hice cargo del accidente y decidí que no era necesaria esa ayuda.

- ¿De dónde sacás tanta fuerza para afrontar una situación así?
- Lo que me ha hecho fuerte hasta ahora ha sido mi familia, mi esposa, mis hijos, mi padre, mi hermano, mis tíos. Ellos estuvieron conmigo desde el primer momento y eso me fortalece.

- ¿Y el apoyo de tus amigos, de los dirigentes?
- Me llamaron solo tres o cuatro excompañeros de equipo, y dirigente ninguno, eso es lo que más me duele. Después de todo lo que le di a Oriente, ningún dirigente se acordó de mí.

- ¿Es verdad que llegaste a pensar en una maldición de gente ligada a tu exequipo?
- Jamás pensé eso, en Oriente viví cosas lindas, puedo decir que de los cinco títulos que tiene yo formé parte de uno de ellos y que algún día me gustaría volver.

- ¿De verdad te gustaría volver?
- Claro. Lo que pasa es que la gente a veces no comprende el fondo de las cosas, habla sin saber. El otro día estaba en el facebook y leí un montón de cosas feas sobre mí. El colmo fue que un hincha decía que porqué en vez de en el dedo la pesa no me cayó en la cabeza. Eso me dolió muchísimo y mi esposa se puso muy mal. No comprendía cómo un hincha puede desearme una cosa así, después de todo lo que yo le di a ese equipo.

- ¿Te acordás de ese momento?
- Claro. Habíamos empezado la mañana tranquilos. Comenzamos con media hora de trote y después el profe nos metió a todos al gimnasio para hacer trabajo de pesas. Estaba haciendo un trabajo de pubis, con las manos en el piso, pero no me di cuenta de que me puse muy cerca al compañero que hacía potencia de brazos. En un rato de esos él asentó un lado y pensó que había hecho lo mismo en el otro y fue así como el disco de 20 kilos cayó sobre mi dedo izquierdo.

- ¿Hablaste con él?
- Hablamos, y mucho.

- ¿Se siente culpable?
- Sí, porque me contaron que ese día, cuando me llevaron a la clínica y al día siguiente, se puso muy mal, incluso me dijeron que lloró y en su casa se echaba toda la culpa. Eso a mí me sorprendió porque en realidad fue un accidente. Fue a visitarme y a pedirme perdón, arrepentido por lo sucedido. Yo le dije que no se culpe ni que se preocupe porque un accidente le puede pasar a cualquiera.

- Qué manera de comenzar un nuevo ciclo, ¿no?
- Sí, pero ya pasó, ahora quiero recuperarme y comenzar a jugar.

- ¿Es verdad que dijiste que te cayó una maldición, por tu salida de Oriente y tu llegada a Bolívar?
- Jamás dije nada sobre eso, y además no tengo motivos para decirlo. En algún momento me pregunté por qué me había pasado esto y después empecé a escuchar comentarios y a abrir páginas en la Internet de Oriente, mi exequipo, y había gente que me deseaba el mal. No sé por qué hablan así para una persona que se brindó al máximo por ese club y le dio mucho. Eso me puso muy mal, pero quiero aclarar que nunca dije nada contra Oriente ni contra nadie, simplemente fue un accidente y nada más.

- ¿No creés que el hincha está dolido, traicionado por la forma como cambiaste de camiseta?
- Lo que pasa es que la gente no comprende cómo se hicieron las cosas, ni los dirigentes saben cómo fue. Ellos necesitaban dinero y ni siquiera preguntaron a donde me estaban llevando, ni nada. Me vendieron y punto.

- ¿Qué significa Oriente, ahora que sos jugador de Bolívar?
- Es un cúmulo de recuerdos hermosos de las cosas lindas que viví ahí. Fui campeón, ahí me conoció la gente, gracias a ese equipo fui a la selección, jugué Copa Libertadores, tuve a mi familia, tengo un sentimiento muy agradable y grande por Oriente.

- ¿Era el momento de salir?
- Llevaba cinco temporadas en Oriente y ya lo había comentado con los dirigentes, necesitaba salir. Había una propuesta para ir a China pero al final no se hizo el negocio y apareció este grupo empresarial que me compró.

- Con el negocio que se hizo, ¿ganaron ambos?
- Por supuesto, porque al final Oriente me pudo vender, quizás no en el valor que quería pero recibió buen dinero que le debe haber servido de algo. De todas formas, estoy muy agradecido con el club, con los dirigentes y, sobre todo, con el hincha.

- Y en Bolívar, ¿cómo te recibieron?
- Muy bien, es un club muy grande y con todas las comodidades para ofrecer al jugador. Lo que espero es ponerme bien, empezar a jugar, dar todo lo mejor de mí y ganar títulos.

- ¿Por qué no terminás de ser el Jhasmani Campos que quiere ver la gente?
- Lo que pasa es que las lesiones me han perjudicado un poco, pero ahora que me siento mejor y una vez adaptado a la altura puedo llegar a mostrar mucho más.
- ¿Nunca te llamaron de fuera?
- Cuando empecé en Oriente, en 2007, y llegué a la selección, recibí ofertas de otros lados, entre ellos de Cerro Porteño, pero lastimosamente siempre me negaron esa posibilidad. Pienso que el club quería sacarme provecho, porque ofrecieron más dinero de lo que recibieron ahora por mí.

- ¿Bolívar es una parada tuya, pensás quedarte por un buen tiempo o tu objetivo apunta al exterior?
- No quiero usar a Bolívar como un trampolín, todo tiene que seguir un proceso, y si Dios quiere más adelante jugaré en el exterior, que es uno de mis sueños.

- ¿Estás ansioso por comenzar a jugar?
- Sí, porque la gente esperaba verme jugar y justo pasó lo de mi accidente. Ahora que volví al equipo me dan ganas de correr, de estar con mis compañeros, de ser un aporte para el equipo. El otro día empecé a hacer bicicleta y el doctor se enojó porque no debo exigirme todavía. Eso demuestra la ansiedad que tengo por jugar.

- ¿Para cuándo estarás listo?
- No lo sé, ni siquiera el médico que me operó en Chile me dijo cuándo estaría listo para jugar. Estoy en un proceso de recuperación y sé que Dios está conmigo.

- ¿Cómo ves al nuevo Bolívar?
- Lamentablemente no le ha ido bien en los dos primeros partidos por la Copa AeroSur, y creo que pasa porque el profe llegó un poco tarde y no tuvo tiempo de trabajo en lo táctico ni en lo futbolístico. Ahora se está trabajando mucho y creo que Bolívar va a llegar bien al torneo porque en el equipo hay jugadores importantes.

- ¿Cómo te quiere él?
- Me preguntó donde me sentía mejor y yo le dije que como en Oriente, pero le comenté también que en las selecciones menores siempre jugué como volante de enganche. Me dijo que iba a ver la forma de que me sienta lo más cómodo posible.

- ¿Ya comenzaste a sentir el cariño del hincha bolivarista?
- Varias veces estuve por el centro de la ciudad y también por el Mega Center y hay gente que me reconoce y me da su apoyo.

Su perfil

Una ‘joyita' que se formó en la Tahuichi
Empezó su carrera a una edad temprana en la prestigiosa Academia Tahuichi. Mientras jugaba un torneo de fútbol en Uruguay con la academia en 2005, estaba siendo observado por un explorador de talentos de un club brasileño Grêmio, que lo llevó a Porto Alegre para integrar las inferiores del club. Luego de varios meses de negociaciones, Gremio no llegó a un acuerdo con la Tahuichi para adquirir al jugador, por lo que Campos retornó a Bolivia en 2006. Ese año firmó por el Oriente, club donde se ganó un puesto en el equipo titular. Desplegó semejante técnica que con solo 18 años de edad se volvió en uno de los jugadores más importantes de la Liga y campeón con los albiverdes en 2010. Hace poco unos inversionistas compraron su pase y lo vincularon rápidamente a Bolívar.

Ping pong

Una ciudad: Santa Cruz

Un amigo: Gary Montaño

Un color: Azul

Una marca: Adidas

Un árbitro: Marcelo Ortubé

Un dirigente: Miguel Ángel Antelo y Guido Loayza

Música: Romántica y cumbia

Una película: Corazón valiente

Un equipo: Barcelona

Un jugador: Lionel Messi, Xavi Hernández y Andrés Iniesta

Un sueño: jugar en el exterior

 

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