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Historia
Las condecoraciones

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La Confederación Sudamericana de Fútbol congratuló al ex-Presidente del club Bolívar, Mario Mercado Vaca Guzmán, por 25 ańos en la presidencia.

12 abril 1975

Entre los acontecimientos mas significativos de los últimos años, está la distinción que le otorgó la Confederación Sudamericana de Fútbol al ex-Presidente del club Bolívar, Mario Mercado Vaca Guzmán, por 25 años en la presidencia.


Este hecho sin precedentes en la historia de la dirigencia deportiva, sin desmerecer la relevancia de los innumerables dirigentes del club Bolívar y del fútbol boliviano en su conjunto.


Cuando Bolívar celebraba alborozado sus "Bodas de Oro", 12 de abril de 1975, recibió con justicia la máxima condecoración nacional: "El Cóndor de los Andes".

Bobernaba nuestro país el General de Ejército Hugo Banzer Suárez y coincidentemente Bolivia celebraba con gran apoteósis ese mismo año, su Sesquicentenario de Fundación.


Un acontecimiento sin precedentes en la historia de nuestro país y el club Bolívar vestía sus mejores galas para festejar el día de su fundación.

 

Todo estaba listo, pero como en la Casa de la Cultura Municipal no podía cobijar ese día a miles de socios, "hinchas" y simpatizantes, se decidió organizar la "Marcha Bolivarista" que estuvo encabezada por el Estandarte donde se había posado orgullosamente el "Cóndor de los Andes", máxima condecoración que concede el Gobierno.

El acto de condecoración tuvo contornos emotivos. En representación del Presidente Banzer, le tocó imponer la condecoración en el Grado de Gran Oficial al Secretario General de Deportes Dr. Guillermo Bulacia.

 

Concluída la histórica ceremonia, el titular de la Academia Mario Mercado, recibió el homenaje de miles de bolivaristas que marcharon por las principales calles y avenidas de la ciudad de La Paz en una inolvidable marcha que concluyó en la sede de la institución.


"Digo Bolívar y siento que se me aclara el alma"

El laureado escritor, Fernándo Díez de Medina, en los párrafos más sobresalientes de su Apología Lírica del Bolívar Legendario decía:

"Nos reunimos para celebrar el cincuentenario del glorioso Bolívar, nervio y pasión del deporte boliviano. Los bolivaristas somos modestos y orgullosos a un tiempo mismo. Modestos porque nos creemos los mejores ni los únicos, sabemos que hay otros cuadros y otros partidarios tan buenos y tan dignos como nuestros; orgullosos porque si alguien dice que el club Bolívar no es un club maravilloso, apretamos los puños, los corazones baten como tambores dentro del pecho y somos capaces de arremeter contra el osado, así tenga la talla y el renombre de Muhamad Alí.

El bolivarismo es una fiebre galopante que una vez contraída, no nos deja nunca. Evoquemos a esos muchachos capitaneados por Mario Alborta que entraban a la cancha con sus chaquetas azules ribeteadas de blanco, se las sacaron y al brillar el sol de oro la camiseta celeste, una tempestad de vitores y apalusos nos parecía que traía el fragor de las olas del Pacífico lejano.
"Yo digo Bolívar y siento que se me aclara el alma".

¿Como nace el nombre de Academia?

"Ese Bolívar de los grandes triunfos y las honrísimas derrotas porque se ganaba o perdía con elegancia y con valor. Una tarde en Miraflores, al admirar una combinación maravillosa de pases cortos y precisos entre Alborta, Molina y Tapia, aéreos como pases de ballet "un fanático grito estremecido de fervor; "¡está jugando la Academia!" y el sobrenombre de "Bolívar" quedaría para siempre".

"Otra virtud que debemos resaltar: el Bolívar sabe perder, enemigo del escándalo y de las pendencias, cuando gana no se ensorbece, cuando pierde no se derrumba, se desplaza en armoniosos movimientos , intrepido, tenaz, nunca brutal. Vamos a verlo jugar para delicia de la visión, para regocijo intelectual, para exaltación de los sentidos. Alborta, Rengel, Ugarte, Blacutt, supieron orquestar la escuadra celeste, con rigorismo de geómetras; no para deslumbrar la prepotencia de la mente colectiva, sino para dar cátedra de empuje con destreza, de habilidad con elegancia, de fortaleza con dominio de la fuerza. Por eso pretendemos educar la mente de grupo. Ser nobles y corteses. Que Bolívar sea símbolo de paz y concordía. No importa si no siempre salimos campeones: preferimos ser señores en la cancha...